3 de agosto de 2018

Leyendo a los Testigos - Cap. 7 - Parte 3: Chocando Con La Resurrección Bíblica

(Este post es parte de la serie Leyendo a los Testigos, que puedes encontrar completa aquí)

Bienvenidos a una nueva entrada de la serie Leyendo a los Testigos. Con el fin de poder conocer apropiadamente la teología de los Testigos de Jehová, estamos estudiando su publicación titulada ¿Qué Enseña Realmente la Biblia? y comentando sus puntos altos y bajos, es decir, aquellos que se ajustan a la Biblia, y aquellos que no. Luego de realizar un breve resumen y destacar los aspectos positivos del capítulo sobre la resurrección final, nos toca analizar en forma crítica la enseñanza que los autores nos presentan.

(Recuerden que pueden seguir la lectura en línea o descargar el libro en esta dirección).

¡Pero Lázaro nunca dijo nada sobre eso!


El primer detalle problemático lo encontramos en el siguiente párrafo:

"La Biblia enseña que los muertos “no tienen conciencia de nada en absoluto”, es decir, ni están vivos en algún lugar ni se dan cuenta de nada. El relato sobre Lázaro lo confirma. Cuando él volvió a la vida, ¿emocionó a la gente contándole cómo era el cielo? ¿La asustó con horribles historias sobre un infierno ardiente? No. La Biblia no dice nada de eso. En los cuatro días que estuvo muerto, Lázaro no había tenido “conciencia de nada en absoluto” (Eclesiastés 9:5). Sencillamente, había estado durmiendo en la muerte (Juan 11:11)." [1]

¿Notan algo raro en este texto? Lo que ocurre aquí es que los Testigos han caído en un error de razonamiento. Su lógica parece ser la siguiente: si Lázaro hubiera visto el cielo o el infierno, lo hubiera contado a las personas que estaban presentes o a su familia, pero -ya que la Biblia no dice eso- entonces nunca sucedió. No obstante, como algunos de mis lectores recordarán de una entrada anterior, esto es una forma equivocada de pensar, por una sencilla razón: los Evangelios no registran absolutamente todo lo que ocurrió durante el ministerio de Jesús (¡mucho menos todo lo ocurrido en la vida de las demás personas!). Por lo tanto, es perfectamente posible que Lázaro haya dicho algo acerca de la eternidad a sus más cercanos, pero ningún evangelista lo haya registrado.

En cualquier caso, es difícil que Lázaro pudiera haber visto el cielo o el infierno, ya que estas realidades son futuras y no se experimentan inmediatamente después de morir. Si esto hubiera sido así -si este hombre hubiera visto el destino eterno de los buenos o de los malos- eso significaría que en la Tierra habría ocurrido la Segunda Venida de Jesús, lo cual obviamente no era el caso.


Reconstrucción vs Resurrección


Un poco más adelante también leemos:

"Puesto que Jehová es el Creador de la vida en todas sus formas, ¿es tan difícil pensar que pueda volver a crearla? Por supuesto, mucho depende de la memoria que tenga Jehová. ¿Puede él recordar a nuestros seres queridos? Piense en esto: ¡Dios pone nombre a cada una de los incontables billones de estrellas que hay en el universo! (Isaías 40:26). De modo que Jehová es capaz de recordar todos los detalles de nuestros seres amados que han fallecido, y además está dispuesto a devolverles la vida." [2]

Suena curioso, pero los Testigos parecen creer que al final de la historia Dios llevará a cabo una "recreación" en lugar de una "resurrección" de las personas que han muerto. Según lo que ellos nos explican aquí, Dios creará a partir de Su memoria a cada persona que ha fallecido, y le dará vida de nuevo. No obstante, como ya hemos visto, el concepto de resurrección es diferente. La Biblia asume que lo que será creado de nuevo no es la persona completa, sino sólo su cuerpo.

Consideremos por ejemplo las palabras de Pablo en 2 Corintios 5:


"Bien sabemos que si se deshace nuestra casa terrenal, es decir, esta tienda que es nuestro cuerpo, en los cielos tenemos de Dios un edificio, una casa eterna, la cual no fue hecha por manos humanas" (v. 1)
"Por eso vivimos siempre confiados, pues sabemos que mientras estemos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor [...] Pero confiamos, y quisiéramos más bien ausentarnos del cuerpo y presentarnos ante el Señor." (vv. 6, 8)

Según el apóstol, ¿qué es lo que se deja atrás en la muerte? Nuestro cuerpo terrenal ¿Qué es lo nuevo que recibiremos al resucitar? Un cuerpo celestial. ¿Es necesario que Dios tenga que reconstruirnos completamente desde Su memoria? Todo parece indicar que no, pues Pablo afirma que él seguirá existiendo de alguna manera después de la muerte; de hecho, él estará presente con el Señor (v. 8), esperando recibir su cuerpo celestial. Es interesante que Pablo utiliza imágenes de "lugares" (casa / tienda / edificio) para simbolizar ambas clases de cuerpos, dándonos a entender que él no es un cuerpo, sino alguien que habita en un cuerpo (como ya lo habíamos visto en la crítica del capítulo anterior. En este sentido, por tanto, el concepto bíblico de la resurrección es distinto a la enseñanza de los Testigos.


Job ¿Estás ahí o no?


El párrafo que sigue al anterior señala:

"Ahora bien, ¿cuánto interés tiene Jehová en resucitar a los muertos? La Biblia enseña que está deseando hacerlo. Un fiel siervo de Dios llamado Job preguntó: “Si un hombre [...] muere, ¿puede volver a vivir?”. Job hablaba de que esperaría en la tumba hasta que llegara el momento en que Dios se acordara de él. Por eso le dijo a Jehová: “Tú llamarás, y yo mismo te responderé. Por la obra de tus manos sentirás anhelo” (Job 14:13-15)" [3]

Creo que los Testigos nos deben una explicación aquí. Según vemos, ellos acaban de citar a Job hablando acerca de su estado después de la muerte, y de su certeza de que él podría responder el llamado de Dios a levantarse y resucitar. Sin intentar una interpretación más elaborada, los Testigos están de acuerdo con el pasaje al decir que Job "esperaría en la tumba" el llamado de Dios. Pero... ¿no fueron ellos quienes nos dijeron en los capítulos anteriores que esto era imposible?


"Los sentidos, lo mismo que el pensamiento, dependen del cerebro, el cual deja de funcionar cuando fallecemos. Nuestros recuerdos, sentimientos y sensaciones no se mantienen vivos por sí solos de algún modo misterioso. Es imposible que lo hagan, pues dejan de existir cuando el cerebro se destruye." [4]
"Cuando una persona muere, deja de existir. La muerte es lo contrario de la vida, de modo que los muertos no ven ni oyen ni piensan. Ni una sola parte de nosotros sigue viviendo cuando muere el cuerpo. En efecto, no poseemos un alma o espíritu inmortal" [5]
"Adán y Eva habían desobedecido a Jehová, y [...] terminaron muriendo, tal como él les había advertido. Dejaron de existir. Así pues, no pasaron a vivir como espíritus en alguna otra parte [...]. Dios había hecho a Adán del polvo del suelo (Génesis 2:7). Antes de eso, Adán no existía. Por lo tanto, cuando Jehová le indicó que volvería al polvo, le estaba diciendo que regresaría a ese mismo estado de inexistencia." [6]

Job no podría estar esperando oír el llamado de Dios desde la tumba, pues él -en las en las mismas palabras de los autores- una vez muerto, ya no existe. No sólo no puede oír, ni pensar, sino que su identidad fue borrada completamente (aparte de la memoria de Dios, como se indica en este capítulo) ¿Cómo es que los Testigos explican que Job pueda hacer todo esto ahora?


Resumiendo estas primeras tres objeciones, nos encontramos con un argumento demasiado apresurado que no logra demostrar el punto que los autores querían hacer, y dos momentos en que ellos "chocan" con el concepto bíblico de la resurrección, que asume que hay una continuidad entre la persona que vivía, la que ha muerto y la que resucita, lo cual -a su vez- sólo es posible si existe el alma. Como anticipamos en la crítica del capítulo anterior, ya que los Testigos insisten en que esta continuidad no existe, podemos esperar errores en su enseñanza como los que hemos encontrado, y los que descubriremos en la próxima entrada.





Referencias

[1] Testigos de Jehová - ¿Qué Enseña Realmente la Biblia? p.70

[2] Ibíd, p.71

[3] Ibíd, p.71

[4] Ibíd, p.58

[5] Ibíd, p.58

[6] Ibíd, p.63




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