25 de enero de 2017

Intentando una Perspectiva Cristiana Balanceada: Aborto En Tres Causales


En realidad, me encontraba preparando la siguiente entrega de nuestra serie actual, Leyendo a los Testigos, pero mi país (Chile) se encuentra en medio de un debate en torno a la propuesta de ley que despenaliza el aborto en relación a tres causales: riesgo vital de la madre, inviabilidad del feto y violación. En medio del ir y venir de opiniones, siento que Pensamientos en Alto también tiene algo que decir, así que comencemos el año agitando las aguas con este tema controversial.

Por supuesto que no se puede hablar de aborto sin que se generen opiniones divididas y extremadamente apasionadas (sólo basta mirar la discusión en los hashtags de Twitter para notar la ira que se "respira" en ese medio). Sin embargo, por el bien de nuestra reputación como cristianos, creo que es importante que nuestras posturas y opiniones hayan pasado por una etapa de reflexión, y ese es el objetivo de este espacio.

Así que, como lo hicimos hace tiempo con el tema de la homosexualidad, quiero intentar lo que parece una tarea imposible: presentar un punto de vista balanceado sobre cómo llevar esta conversación. Esto sólo pensando en las tres causales mencionadas, ya que al tratarse de aborto libre (es decir, sin alguna causa especial) me uno al resto de los creyentes cristianos al negarme a aceptar esa práctica.


Sí, se trata de niños no nacidos...


La única razón por la cual este debate existe es la misma que diferencia un aborto de cualquier otra operación quirúrgica a la que una persona pueda someterse: el no nacido, aún cuando habita dentro del cuerpo de la madre, no es parte de ella. A pesar de su dependencia, estamos hablando de un individuo humano único y distinto a su madre, y por lo tanto, un "alguien" que es propietario de ciertos derechos básicos, de los cuales el más fundamental es el derecho a vivir. Tal derecho debe ser respetado como se haría con cualquier otro ser humano, independientemente de su edad, sexo, raza o creencia, y por lo tanto, el aborto en principio no puede ser permitido. Ese es el argumento "pro-vida" en pocas palabras.

Es cierto que existen personas "pro-elección" (¡muy pocas, por cierto!) en las redes sociales y en los medios públicos que han sido lo suficientemente valientes como para no esquivar este argumento y que han respondido de la única forma válida posible [1]: negar que el embrión o feto sea una persona. Si esto es así, entonces el aborto no es algo malo, pues no mata a un "alguien", sino que sólo elimina un "algo" del cuerpo de la madre. Sin embargo, el problema para estas personas llega cuando les corresponde demostrar esa afirmación, pues la razón y la evidencia apuntan a lo mismo que nos dice la intuición - que lo que está en el vientre de la madre es un ser humano que tiene derecho a la vida [2].


... Pero también se trata de madres y mujeres


La tendencia más marcada que puedo ver en el campamento "pro-elección" es esencialmente recurrir al hecho de que las mujeres tienen derechos (a la vida, al bienestar, a tomar decisiones sobre su propio cuerpo, etc.) como si eso fuera la única prioridad en todo el problema, pero ya vemos que esto no es necesariamente asi: hay otra persona que también debe ser considerada. La lección importante es que los del lado "pro-vida" no podemos cometer el mismo error, 'especialmente' si somos cristianos. No todo es el niño(a) no nacido: hay otra persona que también debe ser considerada.

Debemos reconocer que aquí juegan por igual estos dos conjuntos de derechos, el derecho de la madre a una vida digna, y el derecho del niño(a) no nacido a la vida, en primer lugar. Más allá de que consideremos este último como el derecho más fundamental y le demos prioridad por sobre el primero, no podemos menospreciar a la madre, quien también es una persona y tiene derechos y dignidad. Ojalá no tuviéramos que elegir, y pudiéramos preservar ambas vidas, y proteger del sufrimiento a ambas personas, porque ambas son valiosas. Lo importante es no olvidarse de que en este dilema no hay respuestas fáciles, y que nuestra posición requiere un acto de sacrificio (en muchos casos) de parte de la madre por la vida de su hijo(a), algo que debe ser admirable a nuestros ojos.

Menciono el Cristianismo porque nuestra actitud como creyentes es completamente relevante en este caso: somos llamados a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, y esto se aplica tanto a la embarazada como al que está por nacer. Les debemos todo el respeto, compasión y protección a ambos que seamos capaces de entregar. Si bien el debate consiste en cómo llevar esto a cabo de la mejor manera, no nos equivoquemos al olvidarnos de la madre mientras protegemos al no nacido.


No, no es necesario ser mujer para poder tener una posición en este debate...


Contrario a lo que piensan algunas personas, el hecho de que los hombres no tengan "conocimiento de causa" (que hayan experimentado un embarazo, por ejemplo) no invalida su opinión respecto al tema del aborto. La razón por la cual personas no judías pueden juzgar la maldad del Holocausto nazi es porque -a pesar de que ellos no vivieron las atrocidades en carne propia- existen (a) un conocimiento histórico que está abierto al examen público, y (b) un compás moral que cada uno tiene por el simple hecho de ser persona, los cuales permiten hacer una evaluación. Por tal razón, no se requiere ser la víctima de un acto de maldad para reconocer este acto como algo malo. De la misma manera, al hablar sobre el inicio de una nueva vida o el embarazo, cada uno tiene a disposición los datos científicos, los principios legales y las facultades éticas y de razonar que hacen posible realizar una evaluación, independientemente de si el evaluador es hombre o mujer.

Esto es particularmente importante en nuestro caso, porque al hablar de la eventual eliminación de un ser humano inevitablemente entramos en temas legales y morales. Si esto es así, es responsabilidad no sólo de las mujeres, sino de todos quienes formamos la sociedad, el tomar una decisión responsable, pues lo que está en juego es la vida de otro miembro de la sociedad.


... Pero sí es importante escucharlas


Dicho esto, no se puede negar que un factor vital para tener el panorama completo es precisamente el punto de vista femenino. Lo que ellas nos dicen acerca del embarazo, el aborto o la violación vividos "desde dentro" complementa e informa lo que la ciencia, la razón y la ética nos dicen "desde fuera". El escuchar a las mujeres, su pesar y su dolor en este tipo de causales hacen que realmente consideremos el peso de la decisión que estamos tomando cuando les pedimos que pongan la opción a vida de otro por encima de su derecho a vivir sin sufrimiento.

(a) Poder tener una opinión más objetiva y compasiva, (b) comprender los temas de fondo que llevan a las mujeres a plantear el aborto como solución y (c) atacar estos problemas con soluciones alternativas que preserven lo mejor posible los derechos de las madres y los niños son sólo algunos de los beneficios que podemos obtener al estar dispuestos a escucharlas a ellas.


Sí, la discusión está llena de argumentos pobres y golpes bajos...


Personalmente, creo que no existe un avance real en el debate precisamente porque a muchas personas les gusta "anotar puntos" a través de respuestas astutas, sarcásticas o sencillamente insultantes en lugar de enfrentarse a los argumentos puestos en la mesa. Naturalmente, nunca llegaremos a un consenso pues todos quieren ganar sus batallas personales o desahogar su rabia en lugar de resolver el problema de fondo.

Desde mi punto de vista como pro-vida, al menos, lo que más he encontrado en el "otro lado" son:


  • Descalificaciones que van desde acusaciones de "retrógrados" hasta "violentos" (pasando obviamente por "ignorantes", "fanáticos religiosos" e "inhumanos")
  • La afirmación de que "nadie obliga a abortar" o "no les afecta (al resto de la sociedad) en nada"
  • La afirmación femenina de que "el Estado no tiene derecho a involucrarse en mi cuerpo"
  • La afirmación femenina de que "los hombres no tienen derecho a opinar/decidir"
  • La acusación de que los 'pro-vida' "están imponiendo su moralidad/creencias al resto de las personas"
  • La acusación de que "sólo importan hasta que nacen, después no interesan" (haciendo referencia a la desprotección de niños y niñas que nacen en situación vulnerable)
  • Acusaciones de inconsecuencia e hipocresía en el pensamiento de algunos defensores de la posición pro-vida a lo largo de la historia (ejemplo: quiénes no se han manifestado en contra de violaciones a los derechos humanos)


Algunas de estas objeciones tienen algo de mérito, otras son sólo golpes bajos. En última instancia, sin embargo, ninguna de ellas es relevante para responder el argumento que los pro-vida defienden: mientras no se demuestre que el que está por nacer no es una persona, su identidad como ser humano se mantiene, y con esa identidad se mantiene el derecho a la vida.


... Pero nosotros no perdamos nuestra perspectiva al discutir


Es fácil sentirse tentado a responder a los insultos y acusaciones con la misma moneda (o una más grande). También es fácil "anotar puntos" señalando alguna de las fallas morales de las personas del bando contrario, o distrayendolos con otro tema importante distinto al problema central. Sin embargo, esa no es la forma de discutir cristianamente. Somos llamados a mucho más que eso.

Aquí nuevamente podemos "reciclar" muchos de los principios que hemos aprendido para defender el Cristianismo al estilo del Cristianismo, comprender a la persona al otro lado de la pantalla e incluso discutir con otros cristianos. Resumiendo, un cristiano debería discutir con buenas razones y con una buena actitud, aunque el pastor Charles Spurgeon lo supo decir muchísimo mejor en su tiempo: "Si te ves envuelto en una discusión, usa argumentos muy fuertes, y palabras muy suaves. Usualmente, no puedes convencer a un hombre presionando su razón, pero puedes persuadirlo ganando sus afectos".


Por supuesto que en este tema tan controversial y tan cargado de emociones es difícil que nuestra perspectiva sea oída. Pero si desde el comienzo nos presentamos como personas sin compasión, sin la capacidad de escuchar y con insultos y acusaciones en lugar de argumentos, entonces ya hemos renunciado a cualquier posibilidad de influir en nuestra sociedad.





Referencias

[1] Mis lectores recordarán que hace algunos años aprendimos el concepto de argumento, el cual es relevante en este caso. Como vimos en ese momento, un argumento es una forma de llegar a una conclusión en base a algunas razones. Si el argumento es válido (está bien construido) y las premisas (razones) son verdaderas, la conclusión es lógicamente inevitable. Por ese motivo, ya que el argumento "pro-vida" se puede escribir formalmente de esta manera...

1. Todos los seres humanos poseen el derecho a la vida
2. El no nacido es un ser humano
3. El no nacido tiene derecho a la vida (Conclusión)

... la única forma de evitar la conclusión es atacar la premisa (2), pues en la actualidad nadie va a intentar refutar (1), que es ampliamente aceptada como un hecho fundamental.


[2] Es posible montar un caso muy sólido en defensa de la humanidad de la persona que no ha nacido, incluso aunque sin mencionar a Dios. Esto es lo que hace el apologista cristiano Scott Klusendorf (junto a su institución Life Training Institute), quienes argumentan desde la ciencia y la filosofía. No obstante, espero mostrarles más adelante que -de hecho- la esencia de la dignidad y derechos que tenemos como personas tiene su base en Dios, y que fuera de Él, esas cosas son simplemente ilusiones.




Lecturas Recomendadas

Algunas Reflexiones Sobre el Proyecto de Ley y el Aborto En General - Rodrigo Rettig @El Mostrador

Un Caso Por la Vida - Scott Klusendorf

Book Review: The Case for Life - Apologetics Junkie

Can We All Agree That Women Have Rights over Their Own Bodies? - Clint Roberts @Credo House

The Case Against Abortion - Abort73.com

Unstringing The Violinist - Greg Koukl @Stand To Reason




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